Tlatelolco 2025
La historia avisa antes de repetirse
A México la verdad siempre lo alcanza justo cuando el mundo ya lo está mirando. En 1968 ocurrió diez días antes de las Olimpiadas, un país fingiendo normalidad mientras se le escurría la sangre histórica, hoy, 57 años después, algo volvió a fracturarse y otra vez en vísperas de un escaparate global.
El 15 de noviembre de 2025, frente a Palacio Nacional, la protesta juvenil cruzó la delgada línea entre desahogo y confrontación, vallas derribadas, gas lacrimógeno, más de 100 policías lesionados y decenas de jóvenes golpeados y/o detenidos, no fue nuevo, fue reconocible; dolorosamente reconocible. Pero aquí está el matiz que importa, el 15 de noviembre no fue el hecho, sino el intermedio, una señal temprana, una vibración previa, un capítulo que anuncia que algo más grande puede nacer si no se atiende ahora.
El primer partido del Mundial 2026 será el 11 de junio, en el Estadio Azteca, el país no está a meses de un evento deportivo, está a meses de un examen planetario y lo que vimos ese día huele a ensayo general.
La historia mexicana tiene un patrón que pesa, creemos que el incendio se puede contener con discursos hasta que el humo cruza fronteras, en 1968 la tragedia no empezó el 2 de octubre, inició antes, cuando las señales se ignoraron. Hoy sucede lo mismo, este choque no nació el 15 de noviembre, venía gestándose desde hace tiempo y apunta directo al escenario más visible que México ha tenido desde 1986.
El riesgo es incalculable, el mundo no distingue matices; ve estabilidad o ve desorden, ve diálogo o ve fractura, ve un país que escucha o uno que sigue creyendo que “Masiosare” era el enemigo y no nosotros mismos.
La Generación Z no es perfecta, pero ninguna lo ha sido, la diferencia es que hoy tienen cámara, alcance global y cero tolerancia a la simulación y cuando un país no escucha, ellos amplifican, no se trata de justificar violencia, ni la de los jóvenes ni la del Estado, sino de reconocer que cada generación que pisa el Zócalo está pidiendo algo elemental, ser escuchada antes de ser contenida.
El 15 de noviembre no fue un episodio aislado, fue una advertencia que un país reconoce al instante, aunque finja demencia. Un recordatorio que la historia avisa solamente una vez y México, con la Copa Mundial a la vuelta de la esquina, no tiene margen para otro “tropiezo” moral, lo que viene exige algo más que orden, exige carácter.
Porque si no escuchamos hoy, el próximo capítulo no lo escribirá la política, lo escribirá la tragedia y este país; este ¡México lindo y querido! ya no soporta otro golpe así.